Sunday, November 29, 2009

Pizarnik


1 comment:

Anonymous said...

la tarde se agrieta

y el jardín no llega en el minuto justo en que te vas. Cuando la noche rodea el canto de mi libro abierto en una página tan blanca como las horas viciadas, tu sombra anuncia la medianoche. Otra vez. Sin piedad.


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